Garzas, águilas pescadoras, agujas colinegras y espátulas fueron las estrellas de la jornada de observación organizada en la reserva natural con motivo del «Día Mundial de las Aves»
Curiosos y aficionados de toda Asturias se acercaron ayer a Villaviciosa invitados por el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la Ría, que conmemoraba el «Día Mundial de las Aves», para ver en vivo la riqueza natural del humedal. Ninguno se fue defraudado. Hizo un día de sol radiante que, todo hay que decirlo, no es el mejor para avistar aves, porque el calor les resta energía, pero tampoco el peor: «el principal enemigo del avistamiento es la lluvia, y lo ideal es que esté algo nublado», explicaba uno de los monitores, el biólogo José Sánchez.
Se organizaron varias visitas guiadas, en las que, ya fuera desde un barco a primera hora o desde puntos estratégicos a lo largo de toda la ría (en el propio centro de interpretación, en el Puntal, en Cierrón y en Misiego), niños y mayores contemplaron la gran riqueza ornitológica de la ría.
La época actual es muy buena para encontrarse aves, según apunta Sánchez, «porque la ría es, entre septiembre y octubre, zona de paso migratorio desde las colonias de cría en Europa hasta las del sur, en Doñana o en Mauritania». Las estrellas de ayer fueron las garzas, de las que se pudieron contemplar tres especies. Y fue especialmente llamativa para los grupos que miraban desde el Cierrón la presencia de la garceta grande, un animal «muy impresionante, con un tamaño muy importante, una envergadura de entre 140 y 170 centímetros, que además es un ave que se ve en pocas ocasiones», subraya el biólogo.
Los puntos de observación, aclara, están lo suficientemente apartados para no molestar a las aves. «Es fundamental, porque llegan aquí después de muchos kilómetros y lo que necesitan es descansar y reponer fuerzas para emprender otra vez el vuelo», precisa Sánchez.
Otras aves que se vieron fueron águilas pescadoras, agujas colinegras y espátulas. El centro de interpretación ofreció, asimismo, una exposición del concurso de fotografía ornitológica «Alas al viento» y un taller de cometas de aves para niños.
Los niños, especialmente perceptivos en todas las actividades, fueron los que más disfrutaron de la jornada, tanto participando en los juegos como observando a través de prismáticos el movimiento de los animales. La ría de Villaviciosa y su riqueza, ensalzadas por la jornada, dieron a los visitantes la medida de su valor.
Fuente de la noticia: diario La Nueva España


























